
Hay cosas que cambian y otras que no. Hace unos cuantos millones de años que la tierra se traslada alrededor del sol al mismo ritmo (a pesar de que Sara Palin y su pandilla de creacionistas opinen que eso sucede solo hace unos miles de años). Y sigue rotando sobre su eje imaginario con la misma frecuencia de siempre. Gracias a eso los años siguen teniendo 365 días (excepto los bisiestos) y los días siguen fluyendo en 24 horas (que se van muy rápido!!!).
Esas son las cosas que no cambian. Pero el ritmo en que sucede la vida en este planeta se ha acelerado mucho desde aquellos tiempos remotos en que los hombres se juntaba al calor de la hoguera a contarse las primeras historias.
Vivimos en un mundo globalizado, nos dice la gente a modo de explicación. Unos con orgullo, otros con pesar y el resto con soberana indiferencia. Y parece un dato valido, algo perfectamente comprobable hasta en Cuba, esta isla tan metida dentro de sí misma, tan condenada a "la maldita circunstancia del agua por todas partes", como bien dijo el poeta alguna vez.
La globalización se vuelve evidente todos los días en miles de formas distintas. Un chino escribe durante la noche una nota sobre el clima lluvioso de su ciudad que será leída mas tarde por un brasileño en su oficina, a salvo de un implacable sol de mediodía. Sucede un altercado violento entre un turista británico y un fotógrafo japonés en un mercado en Sry Lanka y un minuto después ya se comenta la noticia en New York. Un delantero argentino marca un gol en Europa y sus fanáticos en el resto del mundo lo celebran al instante. Un estudiante cubano interpela al presidente del parlamento con algunas preguntas tan sencillas que terminan atragantando al funcionario, más acostumbrado a espinosos debates en la ONU que a espontáneos cuestionamientos en su tierra. El video de este encuentro al otro día ya está recorriendo el planeta y convirtiéndose en noticia.
Yo, como de costumbre, me entero tarde de este asunto. Las cosas que ocurren en Cuba suelen conocerse primero en el resto del mundo antes de escucharse por acá. Un vecino me muestra el video del debate y luego intercambiamos criterios. Creemos que el estudiante ha estado muy bien. Ha sido ingenuamente sincero y eso lo salva de cualquier posible cuestionamiento posterior en esta tierra donde la versión oficial de la realidad suele considerarse así misma incontestable e infalible (valgan los dos adjetivos para reafirmar la idea).
El funcionario por otra parte no ha estado a la altura de la ocasión. No ha entendido (o no ha querido entender) las preguntas del muchacho y termina hablando de otras cosas y de otros tiempos pasados a los que se suele acudir como muletilla para establecer comparaciones salvadoras. El muchacho cuestiona por ejemplo el ilógico procedimiento de que un cubano para salir de Cuba necesite una invitación oficial de algún ciudadano del país destino de su viaje, a lo que el funcionario responde con una diatriba variada donde incluye razones tales como el hecho de que los negros no eran bien vistos en los selectos barrios de la burguesía habanera en los años 50 del siglo pasado. Más claro ni el humo.
Las noticias suelen comportarse como los éxitos musicales de la radio. Algunas pueden sonar mucho en un momento y luego apagarse rápidamente sin dejar rastro. Otras en cambio, comienzan como pequeñas bolas de nieve que terminan arrastrando todo lo que encuentran a su paso, dejando secuelas durante mucho tiempo. El pequeño debate, si es que puede llamarse así, se vuelve noticia después que el video recorre el mundo. La repercusión en la prensa cubana es la esperada: nula. Para los periodistas de acá lo sucedido en el encuentro carece de interés a pesar de que se habían formulado preguntas muy interesantes que aun esperaban una respuesta digna. La repercusión en la prensa extranjera también fue la acostumbrada. Cualquier suceso que ocurra en Cuba y pueda ser catalogado como disidencia recibe inmediatamente el reconocimiento de los medios de prensa de casi todo el mundo "democrático". Las malas noticias son las mejores y por eso algunos medios se apresuran a informar que el estudiante está preso y se desconoce su paradero.
Fue entonces cuando acá se armó el alboroto para denunciar la campaña de descredito que se había montado contra Cuba. Eliécer Ávila, que así se llama el estudiante, apareció frente a los medios de prensa cubanos y extranjeros para desmentir los supuestos castigos a los que había sido sometido. Hasta este humilde servidor se hizo eco de ese suceso en su blog, molesto por la irresponsable y malsana manipulación de la noticia por algunos medios internacionales que se dicen guardianes de la libertad de opinión y de prensa y terminan mintiendo descaradamente en su nombre.
Luego el tiempo pasó y la noticia se fue disolviendo. Sucedieron otras cosas en Cuba y en el resto del mundo que solicitaron nuestra atención y la historia de Eliécer Ávila pareció quedar atrás a pesar de que sus preguntas seguían flotando en el aire (y en la mente de muchos cubanos que habían podido ver el video). No supe más de él hasta que la semana pasada una amiga me hizo llegar una entrevista que le realizara el mes pasado un medio de prensa cubano "alternativo" llamado Cubaencuentro. Y de nuevo la historia del estudiante y el funcionario salió a relucir.
En dicha entrevista, Eliécer Ávila responde las provocadoras preguntas de Cubaencuentro con la misma sinceridad y sencillez con que aparece en el video. No hace ningún esfuerzo por amplificar lo sucedido, pero tampoco hace nada por ocultarlo. Para Cubencuentro, Eliécer había "descafeinado" sus palabras ante los medios oficiales del gobierno. Había dicho esa vez: "Una revolución, un proyecto socialista no puede avanzar sin proyecto. Y nosotros, nosotros estamos seguros de que existe, lo que queremos saber es cuál es". Una frase que en mi opinión se mantenía en la misma línea de sus palabras anteriores, pero que no complacía aquellos que habían venido a buscar un disidente, un estudiante en confrontación directa y frontal con el gobierno.
Eliécer Ávila, con sus respuestas a Cubaencuentro nunca se presta al juego de "lo bueno sería que pensaras como yo pienso y dijeras lo que yo digo" en que parecen moverse tanto el gobierno cubano como los principales grupos de oposición, todos en nombre de la libertad. Sigue pareciendo una persona sincera que se apega estrictamente a los hechos para hablar. Pero sucede que Cubaencuentro es un medio con una línea de oposición al gobierno bastante clara, y había venido a buscar "lo suyo", con tanta buena suerte que al final terminó encontrándolo.
Porque Eliécer Ávila, para vergüenza de los cubanos dignos que aun quedan en este país, ha sido marginado a partir de aquel incidente. Lo han relevado de las responsabilidades y cargos políticos que ocupaba antes de su encuentro con el funcionario y lo han echado a un lado como a un perro rabioso. "No se te debe dar más protagonismo. Hay gente que no te entiende y eso puede hacerte daño", le han dicho desde la alta dirección de la escuela donde este año debe graduarse, sin tener el coraje de decirle que son precisamente ellos, los altos directivos los que no son capaces de entenderlo, en lo que parece ser una epidemia de incapacidad generalizada que ataca las altas esferas de la dirección de este país (recuerden que el presidente del parlamento también fue incapaz de responder sus preguntas).
Las impresiones de Eliecer Ávila sobre aquel momento me provocan una profunda vergüenza:
"Desde que comencé a hablar me percaté de la existencia de dos polos opuestos: los muchachos contentos, listos para apoyarme, pero todo lo contrario ocurría con quienes presidían la reunión, tanto los visitantes como los del consejo universitario. Se veían turbados, serios, algunos molestos. Creo que en el caso de la Universidad estaban apenados, porque la reunión se les había escapado de las manos.
Al retirarse Alarcón, los muchachos me felicitaron, algunos empleando cubanismos fuertes; esas expresiones solidarias fueron reiteradas por mis compañeros, no así por los dirigentes, de quienes no recibí opiniones, sino sólo miradas, algunas poco amistosas. Me preocupó cuando alguien me dijo: "Anda muy fino porque un dirigente del PCC habló de abrirte un expediente".
Eliécer Ávila no es un agente de la CIA ni pertenece a algún grupo opositor. Tampoco es un anarquista o un rebelde sin causa que proteste por cualquier cosa con razones banales. Es una persona honesta, alguien que se preocupa por la realidad de su país y que ejerce su DERECHO CIUDADANO para decir lo que piensa ante un funcionario, que al menos en teoría le debe a votantes como él la responsabilidad que ejerce en el parlamento nacional.
Pero parece que en la obra de teatro que se representa sobre el escenario de esta isla solo está permitido aplaudir o al menos callar de manera condescendiente. Tenemos sobre las tablas artistas/dirigentes demasiado sensibles a la crítica. Yo sabía que los silbidos y cualquier otra manifestación de reproche a sus capacidades histriónicas era muy mal visto (incluyendo dormirse durante la función y roncar demasiado alto), pero lo que no sabía era que interpelar a los artistas con dudas y preguntas sobre el guion de la obra y sobre los próximos actos era un comportamiento igualmente condenable. El caso de Eliécer Ávila parece haberlo demostrado.
Nunca imaginé que el miedo escénico pudiera llegar a límites tan patéticos. Han buscado mecanismos "estrictamente democráticos" para apartar a Eliécer de las responsabilidades políticas que ocupaba antes del debate y el muchacho ha captado "el mensaje" y lo cuenta de esta forma:
"Ya no formo parte del comité primario de la UJC. Me informaron que éste había sido reestructurado y que mi responsabilidad ya no era necesaria. Honestamente, creo que querían salir de mí."
El muchacho está claro y nosotros muy jodidos si gente como la que se ha involucrado en este asunto sigue afirmando por ahí que representan nuestros intereses. Ojala que los espíritus de Mella, Villena, Guiteras, Pablo de la Torriente Brau y tantos otros dirigentes juveniles que ha tenido esta nación a lo largo de su historia no se hayan percatado de lo sucedido. Una injusticia como esta los pondría a revolverse en sus tumbas.
La entrevista de cubaencuentro a Eliécer Ávila puede leerse
aquí.
PD: Si alguien cree que los hechos a los que me refiero han sido distorsionados o cambiados o las citas que hago son incorrectas, lo invito a ayudar a esclarecer este tema. También invitó a las personas que tengan una opinión diferente a la mía a expresar su opinión con datos y hechos que prueben su postura. Y con mesura por favor para que no les pase como a un tal POLO al que tengo que agradecer el constructivo comentario que dejó en el post anterior en las líneas que siguen:
POLO gracias por tu tono insultante, te agradezco tu basura, perdón tu intención y creo que tienes derecho a rebuznar, perdón a pensar lo que quieras, respeto lo que dices y espero que vuelvas cuando quieras por aquí a ejercer tu mal olor, digo criterio. Saludos para ti también.
Perdón por el exabrupto y que siga la fiesta.
PD2: El enlace que pide Gabriel esta
aquí. Esta noticia publicada en Infobae provocó mi post sobre la manipulación de la prensa extranjera sobre el tema de Eliécer Ávila.
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3 years 17 weeks ago